Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de octubre de 2011

El Madrid del siglo XVIII en los cuadros del pintor Antonio Joli.

Antonio Joli. Módena 1700 - Nápoles 1777.

Os invito a un pequeño viaje en el tiempo para ver como eran algunos de los lugares que vamos a visitar hace casi tres siglos.


 Calle Alcalá. El puente que podemos ver está sobre el arroyo de La Castellana que venia desde la actual Plaza de Castilla, bajaba por los ahora llamados Paseo de Recoletos y Paseo del Prado para desembocar pasada la actual estación de Atocha en el arroyo Abroñigal que era un afluente del Manzanares. Está explanada corresponde a la actual Plaza de Cibeles. Al fondo está la Puerta del Sol.


La Plaza de Cibeles en 1857.




La calle de Alcalá pintada mirando a la puerta de Alcala desde la plazuela del puentecillo del cuadro anterior. Vemos al fondo la Plaza e Tosos que hubo junto a la puerta de Alcalá desde mediados del siglo XVIII hasta casi  fines del del siglo XIX. Antes los festejos de toros se hacían en la Plaza Mayor. La fachada de la izquierda se corresponde con la actual del Ayuntamiento y al fondo está el Parque del Buen Retiro. la fachada de la izquierda, junto a la plaza de toros estaban los edificios del Pósito.






Puente de Segovía. Plano de Texeira. 1656. Se ven los actuales Jardines del Campo del Moro, el río Manzanares y la Casa de Campo. 


Tanto en Texeira como en las pinturas de Joli se aprecian las trazas de las muralla que rodeaban la colina de Palacio y la villa de Madrid.




Podemos ver la ropa tendida de las lavanderas que se ganaban la vida lavando ropa en el Manzanares. A la izquierda podemos ver la primera Puerta de San Vicente, llamada antes del Parque, de la cerca de Felipe IV. 


La actual es de 1775.








Ermita de la Virgen del Puerto terminada de construir en 1718. 


A la derecha el puente de Segovía. Llamado así porque era el salvaba el Manzanares en el camino hacia Segovía.

 Colina del Palacio Real con lo que son ahora los jardines del campo del moro, las riberas del Manzanares y el puente de Segovia, los actuales paseos de MADRID-RÍO.


Así ve Goya la pradera del Manzanares en la fiesta de San Isidro.


 Jardines del Campo del Moro en la colina del Palacio que mira a  poniente.

Caen sobre la orilla del Manzanares.


 Frente a ellos en la orilla opuesta del río está la Casa de Campo. Lugar de recreo de los reyes desde tiempos de Felipe II.




Puente de Segovía.


Glorieta de Atocha. Vemos a la izquierda la puerta de Atocha de la cerca de Felipe IV. 


La Puerta fue derribada en 1851 y la fuente llamada de la Alcahofa de mediados del siglo XVIII . La fuente está ahora en el parque del Buen Retiro.  En la Glorieta de Atocha podemos ver una replica que recuerda su primitivo emplazamiento.


Ahora podemos ver en esta explanada la estación de Atocha, el Ministerio de Agricultura y el Centro Nacional de Arte Reina Sofía.




jueves, 13 de octubre de 2011

Historia de Madrid. El Madrid árabe.

Es la Colina del Alcazar donde ahora se encuentra el Palacio Real y la catedral de La Almudena, terrenos de la Mezquita, el nucleo histórico y geográfico de la ciudad de Madrid. 

Esta colina se cerca por la muralla árabe.











Cierra el Palacio Real por su lado oeste la Plaza de Oriente. Al este se encuentra el Teatro Real. En el cento de la Plaza de Oriente podemos ver la estatua ecuestre de Felipe IV. 


Es el Magerit o Mayrit árabe de los siglos IX al XI.


Las murallas árabe y cristiana de Madrid. Plano que podemos ver la plaza de Isabel II, contigua a la Plaza de Oriente.


Historia de Madrid. Las cercas de Felipe II y Felipe IV.



Ya en el siglo XVI es Felipe II quien manda levantar una cerca por motivos fiscales y sanitarios. En 1566 Felipe II mandó construir una cerca sin torres y almenas porque ya no era una muralla defensiva como la muralla árabe, y cuyo fin era el control fiscal y sanitario. De esta cerca no quedaba ningún vestigio. En el verano de 1991, en las obras de ampliación del edificio del Senado, apareció un muro de unos tres metros de longitud que puede pertenecer a ella. Visible actualmente desde la calle.

La población de Madrid sigue creciendo a extramuros de esta cerca y Felipe IV por los mismos motivos amplia la cerca en el año 1625.


Felipe IV mandó construir otra nueva cerca fiscal y de vigilancia.


El propósito de su construcción era controlar que todos los productos y víveres que entraban en la ciudad pagaban su correspondiente impuesto así como para vigilar a las personas que llegaban a Madrid. Para poder levantarla se aplicó un nuevo impuesto en el vino. El trazado de la cerca se adaptó a la configuración del terreno, lo que hizo que fuera muy irregular.

Su mayor inconveniente fue que impidió el crecimiento de la ciudad hacinando su población durante más de doscientos años. La cerca de Felipe IV era una simple tapia de ladrillo con algunos trozos de adobe que no sirvió de defensa cuando las tropas de Napoleón invadieron Madrid el 2 de Mayo de 1808. Fue parcialmente rehecha en el siglo XVIII.

El Madrid de Felipe IV es el que reproduce el plano de Texeira de 1656 y la maqueta de León Gil de Palacio de 1830 conservados en el Museo Municipal.

El recorrido de la cerca de Felipe IV estaba algo regularizado para formar caminos o paseos exteriores que serán las rondas de circunvalación de Madrid antes de construirse la M-30. El cierre de Felipe IV se adaptaba a las inflexiones que marcaba el caserío existente construido sin sujeción a plan alguno, y aprovechaba en parte los cierres de huertas y propiedades para formar el cierre general, según puede comprobarse en el plano de Texeíra.

En el año 1868 se decide la demolición de esta cerca pues impedía la ampliación del recinto urbano y la prolongación de las calles. Se mantuvieron algunos tramos de la cerca de Madrid en El Retiro. Quedan dos restos visibles de esta cerca, uno formando parte del muro de contención del parque de la Cornisa, junto a las escaleras de acceso al mismo y otro adosado al parque de Bomberos, en la ronda de Toledo Segovia semiesquina a la glorieta de la Puerta de Toledo.

Historia de Madrid. El Madrid cristiano. Reconquista y Edad Media.








La reconquista cristiana de Madrid tiene lugar en el año 1083 y es cuando se descubre la imagen de una virgen escondida en la muralla de la al-mudyana. Alfonso VI reconquista Mayrit en el 1083 tras los intentos de Ramiro II en el 932, derriba parte de la muralla reconstruida por Abderramán III, y en el 950.

Puede que Abderramán III en vez de reconstruir la primera muralla árabe construyera una segunda que es la que se cita en el siglo XIII ya como la primera muralla cristiana mandada levantar por Alfonso VI tras la reconquista. El motivo de esta segunda muralla ya sea cristiana o musulmana era la protección la Medina, de los extramuros contiguas a la al-mudayna.
                   
Puede que tras la reconquista se levanta una muralla rehecha sobre la segunda musulmana de Abderramán III.


Las últimas excavaciones parecen indicar que esta segunda muralla es de construcción cristiana pues tras la caída de Madrid se destruyen las construcciones árabes. Los cristianos levantan una muralla defensiva a fines del siglo XI o comienzos del XII. Es así que tenemos una primera muralla árabe y una segunda levantada tras la toma de Madrid por Alfonso VI y que engloba la población cristiana que ha ido creciendo extramuros tras la reconquista. La anchura de esta segunda muralla era de casi 3,5 metros.


Hay que decir que la construcción de la segunda muralla no supone el derribo de la primera. La muralla de la Al-mudyna con sus puertas y portillos de acceso coexiste con la muralla de la Medina que contaba igualmente con sus puertas y portillos.






Hay varias tradiciones sobre la historia de la Virgen de la Almudena. Una nos cuenta que tras la conquista de Madrid por el rey Alfonso VI, en noviembre de 1085, comenzó la búsqueda de la imagen de la Virgen que, casi cuatrocientos años antes, en el año 712, había escondido un herrero para evitar que los musulmanes la profanaran a su entrada en Madrid. Aunque nadie lo había olvidado, porque sabían de su existencia por los antepasados, se ignoraba el lugar exacto donde permanecía oculta. Después de nueve días de constantes plegarias, un cubo de la muralla se resquebrajó dejando al descubierto la imagen de la Virgen y dos cirios que la habían alumbrado durante los 373 años que había permanecido escondida. La imagen fue trasladada hasta la parroquia de Santa María, que fue demolida en 1868 para ampliar la calle Bailén.
Desde entonces se llamó la Virgen de la Almudena, en recuerdo de la al-mudayna, en la que fue encontrada.


Una leyenda cuenta también que una mañana que el Cid había salido de Toledo en dirección a Madrid, en compañía de algunos caballeros, se encontró por el camino con un leproso que se había caído en una zanja y pedía ayuda. Cuando el Cid sacó al leproso de la zanja, observó cómo éste se convertía en una figura femenina, que resultó ser la Virgen de la Almudena. Ésta le comunicó que tomaría Madrid y que incluso ganaría batallas después de muerto. La Virgen, después de indicarle por dónde debía entrar en Madrid, despareció. El Cid, al regresar junto a los caballeros comprobó cómo éstos se desperezaban de un profundo sueño en el que misteriosamente habían caído ajenos a la aparición de la Virgen. De regreso a Toledo, esa misma noche, el Cid salió de nuevo hacia Madrid acompañado de sus caballeros. Se apostaron en el lugar indicado, frente a la muralla, y, de pronto, observaron con asombro cómo uno de los cubos se abría. El Cid y sus tropas entraron en la ciudad tomándola por sorpresa. En el cubo roto apareció milagrosamente la imagen de la Virgen de la Almudena.

Cuando en 1707 se derribó el llamado cubo de la Virgen, se acordó colocar una imagen de piedra en su lugar, de recuerdo. La imagen que ahora podemos ver en la Cuesta de la Vega es de 1941. En el lugar donde podemos ver la imágen de la Virgen se localizaba la Puerta de la Vega.






El nombre de Almudena también se explica por haber sido hallada la imagen de la Virgen en la muralla junto al almudí o alhóndiga, el depósito de trigo situado en el recinto murado de la al-Mudayna.


Pero, ¿cómo puede esconderse la imagen en la muralla cuando la invasión árabe si la muralla fue levantada precisamente por estos a fines del siglo IX?.


Los almorávides en el 1110 y los almohades en el 1197 intentan la toma de Madrid. Los almohades acampan en las colinas del Alcázar, terrenos conocidos ahora como El Campo del Moro. Desde el año 1142 se habla ya del alcázar de Madrid para referirse al asentamiento militar árabe recientemente recuperado por los cristianos. 


En el año 1126 se había fundado por Alfonso VII el primer monasterio bajo la advocación de San Martín de Tours con monjes procedentes del convento de Santo Domingo de Silos en un arrabal situado frente al recinto militar. Nace el arrabal de San Martin.



En el año 1202 Alfonso VIII dio su primer Fuero a Madrid. El Fuero de Madrid 


fue redactado por el Concejo con el consentimiento del rey, y en él se fijaba por 


escrito el derecho local que debía regular la vida en la Villa.

 

El fuero estuvo vigente hasta el año 1346. El concejo abierto de la villa se reunía 


dos o tres veces por semana en un corral de la parroquia de San Salvador, 


situada frente a la actual plaza de La Villa y antes plaza de San Salvador. 


Desaparece este corral en tiempos de Enrique IV y las reuniones del concejo 


pasan a una sala situada encima del atrio de la parroquia. Derribada por 


ruinosa esta iglesia parroquial en el año 1848.

 


Participa el concejo de Madrid en la batalla de las 


Navas de Tolosa en 1212 frente a los almohades y ya 


portan la bandera con el oso y el madroño.




En sus orígenes fue San Salvador una iglesia dedicada a Santa María Magdalena. El primer dato que tenemos sobre su existencia es el Fuero de 1202, en donde ya aparece como parroquia de El Salvador. Situada en la calle Mayor frente a la plazuela de la Villa, se trataba de un edificio pequeño al que se accedía por una discreta portada sobre la que había un nicho con la estatua de El Salvador realizada en piedra. Tanto la torre, como las campanas y el reloj de la parroquia pertenecían al Ayuntamiento. En cuanto a la torre, de una gran altura, era conocida como la «atalaya de la Villa», para diferenciarla de la torre de la parroquia de Santa Cruz, también propiedad de la Villa y conocida como la «atalaya de la Corte». El concejo de Madrid durante los siglos XIV y XV celebraba sus reuniones en una pequeña sala capitular situada encima del pórtico de la iglesia. Era en esta parroquia donde celebraba sus ceremonias religiosas. Todos los miércoles de cuaresma el Concejo debía acudir a El Salvador a escuchar un sermón especialmente preparado para él. Debido a su cercanía, la parroquia del Salvador también estuvo muy vinculada al gremio de plateros ya que desde aquí a la Plaza Mayor estaban los soportales con los talleres de estos artesanos y este tramo de la calle Mayor se llamaba de Platerías. Estuvo aquí enterrado Calderón de la Barca que vivía en la calle mayor. Como recuerdo de ello la calle Calderón de la Barca que ocupa parte de lo que fue el terreno de la Parroquia.


En 1559 se derriba el atrio del Salvador y con él el salón del 


Ayuntamiento. El motivo fue el ensanche que hubo de 


realizarse en la calle Mayor para dar paso a la comitiva de 


recibimiento de la reina doña Margarita, esposa de Felipe 


III. Se hace preciso entonces disponer de otro local.


Se compran unas casas allí mismo, en la plaza de la Villa, que pertenecían a Juan de Acuña, marqués del Valle de Cerrato en Palencia de la casa de los condes de Buendía en Cuenca, donde se empieza a edificar la Casa de la Villa, obras que no terminarían hasta 1696.




Uno de los escudos más antiguo de Madrid se encuentra en la esquina de la calle de Segovia con la de los Caños Viejos en lo que queda de lo que fue la llamada Casa del Pastor. En esta casa se celebraron durante algún tiempo las reuniones del ayuntamiento de Madrid hasta que se construyen sus casas en la plaza de la Villa tras el derribo de la sala de la parroquia de San Salvador.



En las arcadas de la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor podemos ver interesantes escudo de la villa de Madrid.

Alfonso XI, en el año 1346, sustituye el concejo abierto por un "regimiento" encargado de tratar los asuntos comunales. Nace así el Ayuntamiento de Madrid, de cuyas reuniones se conservan actas escritas desde 1464.


Por el este de la Al-mudayna fueron surgiendo arrabales desde el siglo X y el área habitada, la Medina, desbordó la primera muralla. Está documentado el arrabal de la Axerquía, La Sagra, y por el sur el del cerro de las Vistillas. Tras la reconquista cristiana la población de Madrid continua creciendo y surgen nuevos arrabales. 


Historia de Madrid. El Madrid musulmán.

Mayrit.

La primera muralla de Madrid se construyó durante el emirato de Muhammad I, entre el año 850 y el 866, coincidiendo con el momento fundacional de la ciudad como una más de las fortalezas que integraban el sistema defensivo de la Marca Media, pues contaba con una ventajosa situación geográfica.
La primera muralla, y quizás la fundación de Mayrit se puede situar en el siglo IX, hacia 860-880.






Madrid formaba parte del sistema defensivo de atalayas a lo largo del valle del Tajo
En el Paleolítico se puede hablar de un Yacimiento Matritense o Isidrense  que se localiza en los areneros de San Isidro. Estaban situados estos areneros entre los cementeros de la iglesia de Santa María y la ermita de San Isidro. Yacimientos paleolíticos existen en la Comunidad a lo largo de la cuenca del río Manzanares.


Se han encontrado restos algunos fragmentos de sigilata romana en el cerro de las Vistillas, frente a la colina ocupada por el alcázar, y algunos restos de una necrópolis visigoda del siglo VI situada frente a la Casa de Campo.


Podemos hablar de un asentamiento de población anterior a la conquista musulmana en el Vallejo de San Pedro, a ambos lados de la calle Segovia. Así, se han encontrado trazas de poblamiento del bronce y de la época romana en el Cerro de las Vistillas, frente a la colina de la atalaya musulmana. Lugar igualmente poblado por musulmanes y luego por cristianos tras la conquista y lugar conocido como la Morería de Madrid.




 La primera muralla árabe tenía unos 2 kilómetros de perímetro. Rodeaba un recinto de unas 9 hectáreas. En este recinto podemos localizar al norte la fortaleza árabe como elemento principal. Delimitado al oeste por un desnivel, actual Campo del Moro. En el centro una zona vacía, con la Reconquista el llamado Campo del Rey y ahora Plaza de la Armería. Al sur la Mezquita.


Los musulmanes se instalan en la colina situada frente a este Vallejo y levantan una Atalaya, colina ahora ocupada por el Palacio Real y la catedral de La Almudena.


Mayrit, tierra rica en agua, es el nombre de este asentamiento que está rodeado de arroyos, luego llamados del Arenal; de los Tintes; Leganitos, y de un río, el Manzanares.





Desde este asentamiento militar controlan el paso de Somosierra y los caminos a Segovia, Toledo y ZaragozaMohamed I, hijo y sucesor de Abderraman II, fortifica hacia el 880 la atalaya y la ciudad militar y civil, al-mudayna, que ha surgido a su alrededor y donde ya existía una mezquita que se localiza en la confluencia de las actuales calles Mayor y Bailén, tras la reconquista será consagrada como iglesia de Santa María. Nace así la primera muralla árabe de Madrid.


La primera muralla árabe de Madrid se amplia para dar protección también a la población civil. Esta población se ha ido instalando alrededor de la atalaya una vez consolidada esta como asentamiento militar. 




La segunda muralla protoge la-Medina o ciudad civil. Sobre ella se levantará la primera cerca cristiana. Madrid será una ciudad amuralla hasta el año 1868.


En el siglo XI, la al-mudayna se queda pequeña para una población en crecimiento y ésta tuvo que asentarse fuera de la muralla, en los arrabales. La vecina colina de las Vistillas era la que ofrecía mejores posibilidades. Comienza el desarrollo del que será conocido como barrio moro de Madrid, La Morería.


Madrid contó con la muralla árabe más antigua de España.


Las murallas de Madrid fueron declaradas Monumento Histórico Artístico en 1954.


Las murallas de Madrid comenzaron a deteriorarse en el siglo XIV aunque se reparan y mantienen. Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX Madrid va perdiendo sus murallas y de ellas quedan muy pocos restos.




Podemos ver de la muralla árabe el tramo de unos 120 metros de la Cuesta de la Vega. Está este tramo frente a la cripta de la catedral de La Almudena y de la imagen que recuerda el lugar donde se descubrió en la toma de Madrid por los cristianos la imagen de la Virgen escondida cuando la invasión árabe. Es el vestigio de muralla árabe más antiguo de España. Hay tramos de la muralla bajo la cimentación de la catedral de La Almudena.


En la plaza de la Armeria existen igualmente restos que pronto se podrán ver. De la muralla cristiana existen más restos en cimentaciones de locales y casas particulares. En la recientemente recuperada posada del Dragón en la Cava Paja podemos ver algunos restos de la muralla cristiana.


El tema de las murallas de Madrid ha dado lugar a una importante y abundante documentación ya desde el siglo XVII. Esta documentación se refiere no solo al itinerario de su trazado sino también a la posibilidad de la existencia de más de los dos recintos amurallados admitidos de modo general. Las intervenciones arqueológicas se han sucedido desde el año 1943. En la actualidad se están sacando a la luz restos hallados en la cimentación de la catedral de La Almudena y en la de la Plaza de la Armeria. Podemos decir que la falta de relevantes vestigios de los recintos murados mantiene abierta la cuestión de las murallas de Madrid. Puede parecer una paradoja, pero Madrid que es una ciudad sin murallas nos ofrece la posibilidad de seguir por sus calles los posibles trazados de las murallas que si tuvo hasta fines del siglo XVII.


En el siglo X el califa de Córdoba Abderramán III mandó reforzar la muralla debido a las incursiones militares cristianas, como la protagonizada por Ramiro II en el año 932.

Historia de Madrid.



De acuerdo con la tradición se atribuye a la población madrileña un antiquísimo origen, suponiendo es la Mantua Carpetana, a que se hace referencia en una de las ediciones de las tablas de Ptolomeo. Incluso con fundación poco posterior al Diluvio Universal. 


Las primeras noticias que se tienen de Madrid se remontan a la época musulmana, a los tiempos del emir Muhammad I (852-886), quien mandó construir una fortaleza en la orilla del Manzanares, conocida en los textos árabes por Mayrit, Magerit en su forma castellanizada.

La fortaleza fue construida en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real con el propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y ser punto de partida de razzias contra los reinos cristianos del norte. Madrid es un enclave más de la red fortificaciones y tres que protegían Toledo de las incursiones de los castellanos y leoneses.
El significado de Mayrit no está claro, aunque parece ser el híbrido de dos topónimos: uno mozárabe, matrice, que significa "fuente", y otro árabe, majrà, que significa "cauce" o lecho de un río. Ambos aluden a la abundancia de arroyos y aguas subterráneas del lugar.

Esta fortaleza fue ocupada temporalmente en el año 932 por Ramiro II y posteriormente Alfonso VI la incluyó entre los territorios ganados a al-Andalus. En torno al antiguo recinto fortificado debió crecer la villa de Madrid favorecida por las medidas repobladoras de los monarcas entre las que destaca la concesión del fuero en 1202. En 1339 y 1340 Alfonso XI reunió cortes en Madrid al igual que lo hizo Enrique III durante su reinado.

Sin embargo, Madrid no cobró verdadera importancia hasta que Felipe II trasladó allí la corte en 1561. Al establecerse la corte se hizo patente la necesidad de reformas urbanísticas y pronto surgieron arrabales fuera del recinto medieval.

Al tiempo que aumentaba la superficie urbana crecía el número de habitantes, pasando de 4.060 en el año 1530 a 37.500 en el año 1594. En abril de 1637 había en la corte 1.300 pobres "legítimos e impedidos" y 3.300 que pedían limosna, la mayor parte extranjeros, antiguos peregrinos de Santiago y ex soldados. 

La instalación de la corte y de los organismos centrales político administrativos en Madrid hizo que se convirtiera en foco principal de la vida artística y literaria española, lo que atrajo a multitud de artistas españoles y extranjeros. Las construcciones más destacadas del Madrid de los Austrias fueron, además de algunas iglesias, la plaza mayor, la cárcel de la corte y el ayuntamiento.

El siglo XVIII se abre con la guerra de sucesión a la corona de Carlos II, en la que Madrid se vio involucrado. Desde 1706 Madrid permaneció fiel a los Borbones y en recompensa los monarcas hicieron de ella la capital de un estado centralizado, con todas las ventajas que ello suponía. Urbanísticamente, el Madrid de los Borbones experimentó notables mejoras. Durante el reinado de Felipe V se construyó el puente de Toledo y se inició la construcción del Palacio Real (1737) que debía sustituir al alcázar, incendiado en 1734. Fernando VI y en especial Carlos III, pusieron gran empeño en las obras de saneamiento y embellecimiento de la ciudad: empedrado, limpieza de las calles, alumbrado público, vigilancia nocturna, etc. Carlos IV prosiguió con las reformas pero en menor escala.

Además de transformar su fisonomía externa la ciudad también varió de contenido social perdiendo su tono abigarrado y multiforme y desarrollando capas liberales y artesanas. Sin embargo, las clases populares continuaron expuestas a crisis alimenticias periódicas y su indignación continúa siendo explotada por oscuros complots políticos, tales como el motín de Esquilache (marzo 1766) y el motín de Aranjuez (1808). Poco después estas mismas clases lucharían en las calles de Madrid contra los franceses en la jornada del 2 de mayo.

Los esfuerzos realizados por los Borbones para impulsar el desarrollo económico, urbanístico y cultural de la ciudad se vieron truncados como consecuencia de las guerras napoleónicas. Madrid no recuperó su ritmo hasta la tercera década del siglo XIX.

Entre 1840 y 1850, muchos de los antiguos conventos y fincas eclesiásticas adquiridas por comerciantes, profesionales liberales, terratenientes y financieros con la desamortización eclesiástica iniciada por Mendizábal, fueron demolidos y en su lugar se edificaron barrios enteros. Sin embargo, el recinto urbano era prácticamente el mismo de la época de los Austrias.

El crecimiento demográfico de Madrid no se debió como en otras ciudades al proceso de industrialización (la mayoría de las empresas industriales a principios del siglo XX eran de carácter tradicional para satisfacer la demanda local). A partir de 1920 hubo un incremento demográfico notable debido a la inmigración.

En 1930, el 46,9% de los residentes habían nacido en otras provincias.

Después de la segunda guerra mundial, la capital, además de ser un importante centro de consumo, inició un proceso de modernización en el que se crearon grandes empresas y comenzaron a desarrollarse industrias químico-farmacéuticas, metalúrgicas y electromecánicas.